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viernes, 9 de septiembre de 2016

PARAÍSO: FE

FICHA TÉCNICA

Título original: Paradies: Glaube (Paradise: Faith)
Año: 2012
Duración: 113 min.
País: Austria
Director: Ulrich Seidl
Guión: Ulrich Seidl, Veronika Franz
Fotografía: Wolfgang Thaler, Edward Lachman
Reparto: Maria Hofstatter, Nabil Saleh, Natalya Baranova
 
 
SINOPSIS

Segunda parte de la trilogía de Seidl sobre el "Amor", la "Fe" y la "Esperanza". Si "Liebe" se centraba en el sexo, en este caso el relato se centra en la religión y cuenta la historia de Annamaria, una técnico de hospital muy devota que se hace misionera. (FILMAFFINITY)
 
 
LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE ULRICH

1.- Cuenta una historia.
2.- Si no sabes escribir, pide ayuda.
3.- Que esa historia despierte interés.
4.- Si eres Austríaco, demuéstralo.
5.- Contrata una protagonista sin fisuras.
6.- Instala esa protagonista en un entorno real.
7.- Contrata un tirado que pretenda ser actor.
8.- Despelleja al sistema si no te gusta.
9.- Sacas los colores a tus compatriotas.
10.- Enseña algunas tetas.


LAS APARIENCIAS (A VECES) ENGAÑAN

La vida, como el cine, está llena de tópicos y parece que a esta trilogía le siguen un buen puñado de ellos, y a esta segunda entrega más aún. Después de la más que aceptable "Paraíso: Amor" había ganas de ver lo que el austríaco Ulrich Seidl iba a hacer con la fe. Aquello de segundas partes nunca fueron buenas no va con él. El nexo de unión entre ambas películas pasa prácticamente desapercibido, Anna Maria (la protagonista de la película) es hermana de Teresa (protagonista de Paraíso: Amor) y es quien se quedaba al cuidado de su sobrina durante el viaje vacacional a Kenia. No hay más unión, ni falta que hace. No se trata de una historia con continuidad, sino de 3 historias diferentes e independientes, cada una de ellas nos muestra las vacaciones solitarias de 3 mujeres de una misma familia que sirven al director, guionista y productor austríaco para reflexionar y hacer reflexionar sobre aspectos tan importantes de la vida como la fe, en este caso.



Las intenciones del director son las que no engañan en ningún momento, al ver el cartel y leer el título de la película ya nos pone sobre aviso. Una sátira tomada muy en serio sobre la fe humana, una mujer con la falda levantada frente a un crucifijo, tal vez sea escandaloso, pero no puede ser más efectivo a la hora de ahuyentar a quien se critica en el film. Quien comparta todo o parte de las vivencias de Anna Maria le resultará difícil ver completa la película. Lo que sí engaña es la sinopsis en la archiconocida web Filmaffinity, una vez más, doy por sentado que quien la redactó no ha visto la película, y si la ha visto, no debería dedicarse a esto del cine.


DESMONTANDO LOS MANDAMIENTOS DE ULRICH


La película es bien sencilla en su contenido y en sus formas. Transcurre en una sola línea argumental, como no podía ser de otra manera, con muy pocos personajes, el director no enjuicia, simplemente muestra, y allá cada cual con sus conclusiones. El estilo de Seidl es el mismo que en toda su filmografía y que no puede negar que es europeo, planos simétricos, largos, austeros... Y en muchas ocasiones, a espaldas de los protagonistas, desde "Elephant" de Gus Van Sant, que se no había visto tanto cogote. No llega a resultar molesto, puesto que en esta ocasión es necesario para mostrarnos cómo es la vida de los protagonistas, y más concretamente la de Anna Maria.






 
 
 
 
 
 

Como guionista tampoco trata de apabullar, y encuentra en la sencillez su mayor aliado, nos muestra una sola estancia donde entra el protagonista de la escena, dice lo que tiene que decir y se marcha dejándola vacía. Todo este repertorio no es fortuito ni falta de ganas, simplemente es un recurso muy hábil para mostrarnos la vida de los protagonistas como si de una ventana abierta se tratara, por la cual el espectador puede asomarse sin ser visto y contemplar  la realidad, una realidad veraz, sin juicios de valor, eso lo deja a cargo de los ojos que miran.





También siendo fiel a su estilo, no puede faltar la ironía en todo aquello que hace, desde los carteles a los títulos, pasando por situar a sus protagonistas en situaciones embarazodas con el fin de ridiculizarlos, y es que su forma de mirar el mundo puede llegar a resultar incómoda. Tanto es así, que muestra a su país, Austria, como un lugar que pese a que pueda parecer un paraíso, es en realidad una ratonera para algunos de sus habitantes, muestra de manera muy convincente los contrastes del 'Primer Mundo' y las miserias de los países 'civilizados' pese a las comodidades, los sueños alcanzados de unos pocos y la corrección de sus maneras.





ANNA MARIA, LA CACHONDA


Protagonista indiscutible del film interpretada magistralmente por Maria Hofstatter, actriz fetiche del director, es una mujer rozando la madurez que trabaja en un hospital, forma parte del departamento de radiología, vive sola (al menos desde hace algún tiempo) y es una ferviente religiosa. La primera escena de la película ya nos indica el camino que va a seguir el argumento. Vemos a Anna Maria flagelándose frente a Cristo crucificado mienstras reza con verdadera devoción.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
Es la figura incomprendida por la que decido incluirla en el blog. Durante los primeros minutos de metraje, el director nos muestra su día a día, no escatima minutos interminables con ausencia total de diálogo, es simplemente ella en su entorno. Nos muestra una casa austera, repleta de símbolos religiosos, ordenada, recta, limpia ... Como Dios manda ... Respecto al hospital donde trabaja, parece un reflejo de su personalidad y de su casa, y como no, de su país. Estancias asépticas, austeras, entre los compañeros se dedican las palabras justas y a los pacientes que atiende no les dedica más de las palabras necesarias.
 
 
Echo de menos algún tipo de decoración en las paredes típica de los ambulatorios españoles, como el póster de la enfermera que manda silencio o el cartel "Espere a ser llamado". En fin, esa maquinaria impoluta sin una sola marca de uso, todos los papeles ordenados, los pacientes  acatando las órdenes del personal sanitario sin pronunciar palabra y las batas de color blanco nuclear. Las cosas funcionan bien en ese hospital, esa perfección deslumbrante y prolongada en el tiempo es la que saca de quicio a los mortales y la que camufla la letrina de un Estado.
 

Hábilmente y en apenas 15 minutos nos transmite mucha información, en primer lugar, Anna Maria no es de clase baja, lleva una vida más o menos cómoda y en ningún momento puede pensarse que se aferra a la religión con la esperanza de alcanzar una vida mejor. En segundo lugar, Anna Maria tiene estudios superiores, vemos como maneja con destreza aparatos de electromedicina, por lo tanto también queda descartada la posibilidad de una falta de formación  o información. Con ello no quiero sugerir que todas las personas religiosas lo sean porque carecen de estudios o porque viven en la miseria, pero el sectarismo y radicalismo de su fe hace pensar que ese tipo de personas serían su presa más sencilla. La razón la conoceremos un poco más adelante, o mejor dicho, la deduciremos. Sin embargo el objetivo es claro, lograr que Austria vuelva a ser católica con la ayuda de la "Legión del corazón de Jesús" que no es otra cosa que un puñado de gente tan peculiar como Anna Maria.



La inclusión de este grupo reducido de personas, apenas tiene peso en el argumento de la película, sin embargo resulta vital para que el director plasme una de las grandes prerrogativas de la religión en general, la necesidad de expandirse, de crecer, de transmitir las creencias propias a otras personas que no las conocen, no las comparten o directamente las ignoran. La humanidad ha escrito su historia con sangre bajo esa prerrogativa, basta con recordar las Revoluciones Islámicas o las Cruzadas Cristianas. No obstante, lo realmente llamativo de la personalidad de la protagonista viene dado por la dualidad en sus sentimientos, provocada tal vez por una gran confusión que no logra resolver, o bien, porque va un paso más allá en sus creencias. La vemos en innumerables ocasiones rezar, mirar fijamente a estampitas y crucifijos, pero también vemos conductas menos comunes. La vemos flagelándose, recordemos que es la imagen con la que comienza la película, además de provocándose castigo físico continuado, supuestamente para alejar malos pensamientos y depurar sus pecados. Se ciñe un cinturón de espinas que rodea su cintura mientras realiza las tareas propias del hogar. Hasta aquí podíamos pensar que no es más que una exaltada que lleva un paso más allá su creencias, pero lo realmente alarmante sucede durante una noche... Anna Maria está acostada en la cama y mira embelesada la imagen de Jesús en la cruz, y tan embelesada está que termina por descolgar la figura, acariciarla y masturbarse con ella. Este hecho va en contra de todo cuanto predica, de todo cuanto anhela y desde luego hace dudar si el amor por Jesús es más terrenal que divino. Por lo que tampoco cabría descartar si el castigo físico es provocado por alguna tendencia sadomasoquista en lugar de técnica de depuración del alma.














NABIL, EL TIRADO

Marido de Anna Maria e interpretado por Nabil Saleh, es un musulmán postrado en una silla de ruedas que un buen día reaparece en la casa familiar. Llama la atención que el personaje se llame igual que el intérprete, y al entrar en su ficha de imdb descubrimos que es la primera y única aparición en la gran pantalla. Con esto se simplifican las cosas, ¿Para qué darle otro nombre? Mejor no confundirlo porque por la manera de actuar que tiene, es más que probable que el hombre sea tal y como se muestra en la película. Se interpreta a sí mismo.


Su aparición desmonta la ordenada vida de Anna Maria y también nos sirve para despejar numerosas dudas sobre la vida pasada de la protagonista. Es un hombre maleducado y machista, sin embargo, se muestra más cercano a la vida real y a la sociedad que la propia Anna Maria, no concibe cómo puede relacionarse con la "Legión" y trata de hacerle ver que no es saludable. Por contra, pese a que en los primeros momentos de reencuentro parece dispuesto a complacer a su mujer para lograr retomar la relación, cada intento de acercamiento es repelido y ello va haciendo que la complacencia inicial se convierta poco a poco en exigencias hacia Anna Maria. En definitiva, su entrada en escena es una mecha que se va consumiendo poco a poco hasta llegar el estallido final.














Por la casa adaptada a su discapacidad podemos deducir que cuando se marchó (o lo echaron) ya había sido víctima del accidente de tráfico que lo dejó lisiado. Y tal vez, dicho accidente sea la razón por la que Anna Maria se entrega a los brazos del extremismo católico. No parece lógico pensar que siempre ha sido así. Una cristiana tan ferviente nunca se habría casado con un musulmán y mucho menos habría dejado que su mantrimonio terminase. Parece ser que la religión es el clavo ardiendo al que se aferra la protagonista, su manera de comenzar una vida y hacer borrón y cuenta nueva. Pese a todo, Anna Maria se apiada de su marido regresado, y aunque le mande a dormir al sofá y establezca unas reglas para la convivencia, le ayuda a moverse por la casa, cocina para él y le aconseja que abandone ciertos vicios. 




EL CORÁN VS. LA BIBLIA


Como dirían muchas personas casadas: Comienza la convivencia y con ella los problemas. Y en esta ocasión se cumple a rajatabla. Transcurridos los primeros momentos dubitativos por ambas partes a la hora de iniciar la convivencia, donde Anna Maria trata de ser complaciente en la medida de lo posible con su marido, y éste suelta su discurso sobre las buenas intenciones que ahora trae consigo, comienza una batalla campal donde los peores parados son ellos, y con ellos sus símbolos religiosos. No vemos discusiones airadas en un principio, tan solo pequeños gestos.

 













Nabil descubre con sorpresa que en la habitación del matrimonio, ahora ocupada solamente por su mujer, un cuadro que representa la peregrinación a La Meca ha sido ocultada bajo una tela. Se afana a descubrirla de nuevo. Pese a no ser un musulmán practicante, recordemos que el accidente de tráfico que sufrió fue a consecuencia del alcohol (prohibido por el Islam), el gesto de ver la imagen tapada parece enfadarle bastante, y decide cobrarse venganza. 












 
En la mesilla de noche de Anna Maria luce una estampita de Jesús, que es sustituída rápidamente por Nabil por una foto de su boda, hecho significativo es que el director escoja este tipo de imágenes, deja en cuestión si se trata de un duelo de fe entre religiones o si se trata simplemente de un ataque de celos, en el fondo y si dejamos a un lado la religión, sustituye un hombre por otro. No conforme con eso, se dedica a derribar todas las cruces que su mujer tiene colgadas en las paredes de la casa, que no son pocas. Por su parte, Anna Maria, escandalizada por todo lo acontecido aprovecha los momento que su marido duerme para rociarlo con agua bendita, una manera de expulsar al demonio hombre y al demonio Islam de su casa.











 
Y como no podía ser de otra manera, la situación termina enquistándose y dejando escapar la bestia que Nabil lleva dentro, es un polvorín a punto de estallar. Comienza por exigir que su mujer le pida permiso para que alguien la visite en su casa, trata de ordenarle que salga lo menos posible de casa, y también atender determinados instintos. Conductas que llevan a la pareja un paso más allá de una mera discusión marital.





LA LETRINA DEL ESTADO

Brillante la manera del director de mostrarnos la radiografía de su país, pone como excusa las visitas misioneras de Anna Maria a casas austríacas con la finalidad de convertirlos al catolicismo. Así pues, nuestra protagonista dedica su mes de vacaciones a ir puerta a puerta con una virgen a cuestas y tratar de rebatir los argumentos con los que se encuentra. Las casas visitadas no pueden ser más representativas de los estratos sociales del 'Primer Mundo'. La primera visita la conduce a una casa de inmigrantes que viven con lo justo y que se dedican a trabajar de sol a sol para poder pagar las facturas y ahorrar algo de dinero.  En su segunda visita, se encuentra a un matrimonio de mediana edad a los que parece que no les van nada mal las cosas, se aprecia una casa donde existe un poder adquisitivo importante. En esta ocasión, la conversación va encaminada a la necesidad de erradicar la lujuria, mientras que el matrimonio (casados en segundas nupcias y con hijos de anteriores matrimonios) defiende la postura del sexo: Sí y con control de natalidad.















La tercera y cuarta visita de Anna Maria, parecen sacadas de una película de Buñuel, nos muestra a la misionera pasando serios apuros, en primer lugar con un hombre de avanzada edad soltero, que hasta la muerte de su madre vivía con ella, y que parece sufrir síndrome de diógenes. Y no solo eso, parece capaz de asumir cualquier verdad que le vuente la misionera solo con la intención de complacerla y obtener ciertos favores.



Aunque donde más apurada vemos a nuestra protagonista es en la visita a una mujer de origen eslavo, que todo parece indicar que se dedica a la prostitución y que no pasa por su mejor momento. La vemos completamente borracha, burlándose de Anna Maria, criticando la forma de vida austríaca, y también nostálgica por momentos. No obstante, lo más destacable de esta visita es el intento reiterado de abusar sexualmente de Anna Maria, e incluso se permite la licencia de decirle que si quisiera, podría sacar cuanto necesite de los hombres.













No desvelaré todo el contenido de las conversaciones porque son para escucharlas en primera persona, hay algunas diganas de atención. Como retrato final de la sociedad austríaca, al bueno de Ulrich no se le ocurre otra cosa que meter a su protagonista en plena escena orgiástica tras un duro día de misiones ... Resulta del todo cómico ver como un grupo de personas mantiene sexo en un parque público, mientras que Anna Maria se dedica a apretar su rosario sin desviar la vista hacia otro lado, eso sí, una vez llega  a casa se baña y se frota a conciencia por si algo le hubieran contagiado. En fin, una película digna de ser vista con todos los sentidos, plagada de realismo, de ironía y como no, pena.




CURIOSIDADES Y DEMÁS TONTERÍAS

Comentaba al principio de la entrada, que tanto plano por detrás y tanto cogote me había recordado a Elephant de Gus Van Sant, pero ésta no ha sido la única referencia con la que me he topado viendo la película. Por el realismo que destila, dados los largos planos, la austeridad de la casa, los silencios prolongados, y por el protagonismo absoluto de una mujer, no puedo evitar recordar una gran (y larga) película: Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles Donde una mujer joven y viuda vive con su hijo y se dedica a la prostitución.
Aunque el personaje que más me vino a la cabeza tras ver este Paraiso:Fe, fue el del leproso de Viridiana. No porque guarde ninguna similitud en el argumento, sino porque Buñuel se enfrentó a productores por contrarar un auténtico indigente para el papel, y es que el caso de Nabil, me parece que no debe ir demasiado desencaminado.
En definitiva, una película no apta para todos los estómagos, mucha gente se aburrirá, otros criticarán la poca vergüenza por permitir este tipo de blasfemias y luego estamos los raros, a los que nos gustará.










martes, 30 de julio de 2013

ÉL (LUIS BUÑUEL)

FICHA TÉCNICA




Título original: Él
Año: 1952
Duración: 92 min.
País: México
Director: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel & Luis Alcoriza (Novela: Mercedes Pinto)
Música: Luis Hernández Bretón
Fotografía: Gabriel Figueroa (B&W)
Reparto: Arturo de Córdova, Delia Garcés, Aurora Walker, Carlos Martínez Baena
 
 
SINOPSIS

Francisco Galván de Montemayor, un hombre adinerado de apariencia tranquila, conservador, religioso y virgen, como cada Jueves Santo asiste a la ceremonia del mandatum, el lavatorio de pies que el sacerdote efectúa con singular delectación. Al ver los sensuales pies de una joven sentada en primera fila se queda prendado de su serena belleza. Francisco logra averiguar que la mujer de sus sueños se llama Gloria y va a contraer matrimonio con un viejo amigo suyo. Tras invitarlos a una fiesta en su mansión, conquista a Gloria y se casa con ella. A partir de la misma noche de bodas, los celos lo transforman en un ser obsesivo y paranoico, que sólo ve el asesinato y la mutilación como una solución a su locura. (FILMAFFINITY)
 
 
LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE ÉL


No es la primera película en la que Luis Buñuel elige una iglesia para el comienzo del film, creo recordar también que lo hizo en El Ángel Exterminador y en Viridiana, dos de sus grandes obras maestras. Es un escenario que riega toda su filmografía y que sin duda es una de las inquietudes personales del director aragonés. La iglesia católica está presente en  todas sus películas y en todas interpreta un papel más o menos significativo, pero siempre relevante e insustituíble, ya sea como escenario, ya sea por la Fe Cristiana de alguno de los protagonistas o simplemente porque hay que hacer las cosas "como Dios manda". Él, no es una excepción, de hecho, pocas veces un cartel promocional de película es más descriptivo que éste. Tan solo 3 elementos: Él (Arturo de Córdova), Ella (Delia Garcés) y La Santa Madre Iglesia como escenario de fondo. La película arranca un Jueves Santo, con el ritual del lavatorio de pies, el sacerdote se dirige a la fila de niños con los pies descalzos y vemos a nuestro protagonista como Sacristán, ayuda al sacerdote durante la ceremonia, vierte el agua que va a ser utilizada durante el ritual, mientras la gente se agolpa para contemplar la morbosa escena; ver besar al poderoso sacerdote los pies de los desfavorecidos niños.

















Esto tiene un significado, D. Francisco es una persona importante e inflyente, poderosa. No se deja a cualquiera participar en una ceremonia religiosa y menos a mediados de los '50 y en México . Esto todavía es más facil de entender hoy día, cuando los niños desfavorecidos han sido susituídos por personas importantes de la comunidad para ser agasajados por el párroco.  Aunque la mejor descripción de nuestro protagonista y alma de la película  la ofrece la misma iglesia, en boca del sacerdote y amigo personal, el Padre Velasco, que además es el protagonista de la escena. Lo describe en diversas ocasiones, y siempre refiriéndose a él como una persona de conducta intachable, de un cristiano ejemplar y de todo un caballero. Lo que traducido a lenguaje actual y ajeno a la cristiandad debe interpretarse como un hombre maduro, adinerado, poderoso, solitario y virgen (nunca se llega a mencionar la palabra, pero así lo da a entender el mismo D. Francisco durante la cena en su casa donde describe su ideal de amor). Mientras el párroco dedica una especial entrega a su labor, nuestro protagonista distrae la mirada entre las personas que están sentadas en primera fila, allí descubrirá a nuestra protagonista femenina y al gran amor que lleva toda la vida esperando, la presentación no podía ser mejor, no podía ser más "buñuelesca", nos presenta a Gloria a través de sus zapatos. (El fetichismo de pies y calzado femenino es otro tema muy recurrente en todas sus películas y también en su vida) D. Francisco queda prendado por la belleza de sus pies, sus formas, su postura ... Para descubrir después una mujer de grandísima belleza y nada menos que sentada en la primera fila de la iglesia.


Desde el mismo instante en que fija en ella la mirada, queda atrapado por la necesidad de tenerla, no importa cuantos sacrificios tenga que hacer, no importa si hay que traicionar a algún amigo, es un hombre de éxito, ambicioso y con un sentido de la justicia (su justicia) exagerado. Buñuel nos presenta a Gloria como una mujer sencilla, de buena posición, educada, tan solo se permite un par de extravagancias en su personalidad, es argentina recién llegada a México y está comprometida con Raúl, ingeniero y muy buen amigo de D. Francisco. Como persona respetable, decente y comprometida que es, se aleja de cualquier situación que pudiera llegar a malinterpretarse por parte de nuestro protagonista, tanto es así, que tras el lavatorio de pies y la misa, ella le niega "la paz" a D. Francisco, a lo que él no sabe reaccionar, se limita a mirarla y a admirarla, a partir de ese momento se producirá una persecución hasta que consiga casarse con ella, como Dios manda.




LA SINRAZÓN DE LA EJEMPLARIDAD



Tras un comienzo que deja pocas dudas a la inventiva de las personalidades de los protagonistas, comienza una breve persecución por parte del ejemplar D. Francisco a la caza y captura de la hermosa Gloria. En un sociedad que conviene recordar, se trata del México de los años '50, la mujer hacía pocos años que tenía derecho a voto y nos encontramos ante una sociedad mayoritariamente machista, donde las mejores cualidades de una esposa deben ser la belleza, la sumisión y las buenas maneras. Así pues, ocurre algo en casa de D. Francisco que es buena prueba del retrato que hace el maestro aragonés de la realidad que vive. El mayordomo trata de ganarse los favores de una joven empleada de hogar, a lo que ésta se niega en diversas ocasiones (así lo indica su cara de susto) D. Francisco llega a la escena donde se cruza con la criada que sale atropellada de la estancia. El mayordomo disimula y D. Francisco le recrimina su actitud. Soluciona el problema despidiendo a la joven criada para que no distraiga a su fiel mayordomo.


Ese es el concepto de justicia de nuestro protagonista, hay que destacar también el pleito que mantiene con el gobierno o ayuntamiento (no lo deja claro) acerca de la propiedad de unas tierras que pertenecían a su familia desde hacía décadas y que por alguna razón le fueron arrebatadas. A lo largo de toda la película, se cuentan hasta 3 abogados diferentes que se hacen cargo de la causa y todos ellos le aconsejan que se retire, que no tiene opciones de ganar, y a todos ellos les espera el mismo final, son despedidos. D. Francisco es obstinado, perseverante y vehemente, cree que tiene razón y se debe hacer "justicia".  Tal vez esa perseverancia y esa seguridad en sí mismo fueron algunas de las razones que hicieron que la joven Gloria abandonara su compromiso con el prometedor Raúl y se casara con un hombre mucho mayor que ella y al que apenas conoce. D. Francisco asegura que ha esperado toda su vida al gran amor, y su actitud ante tal amor es igual que en sus negocios, no tolera la derrota y afirma "Ella tendría que quererme", ni siquiera contempla la posibilidad de un amor no correspondido. Puede ser que Gloria no sea un alma tan pura y casta como pretende aparentar. Personalmente, pienso que el error de Gloria fue provocado por su ambición de una vida acomodada. Ahora bien, tal ambición no puede presentarse como justificación de las vejaciones a las que la someterá su marido.


Tales justificaciones tampoco existen para nuestro protagonista, él ve motivos reales, provocaciones por parte de su mujer, provocaciones dirigidas a gustar a otros hombres, a reirse de su marido ... La mayor parte de los episodios de celos  viene narrada a modo de flashback, Gloria cuenta en primera persona los hechos. En mi opinión, y sin ser amante de tales recursos, pienso que es una auténtica genialidad de Buñuel por varios motivos, primero porque  en apenas 30 minutos de metraje ya nos presenta la desesperación de Gloria, no puede más, ya sabemos lo que nos viene por delante y el infierno que está viviendo junto a su marido,  y segundo, porque de esta manera no tiene que ponernos en situación, simplemente va al grano, dándole mucho ritmo a la película. Y tal es el ritmo que Gloria nos ofrece el primer arrebato la misma noche de bodas. En el tren de noche, su marido le pregunta los motivos por los que se ha casado con él, duda de su amor, y le pregunta con desprecio en quién piensa, sospechando de su expareja, siente celos acerca del pensamiento de su esposa en su noche de bodas ... La cosa pinta fea. Y como era de esperar no mejora, tan solo es un ejemplo de la luna de miel (o hiel) que le espera. Ni tan siquiera deja a su mujer hacerse una foto para que nadie pueda verla más tarde. Se limita  a dejarla hacer fotos a él mismo o a iglesias y monumentos, pero nunca a ella.

















El viaje de novios es un cúmulo de despropósitos, lo que en principio debería haber sido una de las épocas más felices de la pareja, se convierte en una pesadilla para ambos. Para el marido, porque en su cabeza (solo en su pensamiento), su mujer se dedica a flirtear con otros hombres y tan solo se ha casado con él por dinero y por despecho, mientras que para la mujer todavía es peor, su marido la acusa sin razón y sin motivo alguno de coquetear con extraños. El suceso más dramático tiene lugar cuando Gloria se encuentra con un conocido, es una población pequeña (la ciudad natal de D. Francisco) y coinciden en varias ocasiones, la primera vez se saludan afectuosamente, a lo que el marido reacciona de manera agresiva con el sujeto y con su mujer. Más tarde coinciden en una segunda ocasión en el restaurante del hotel, donde el conocido de Gloria bromea con el camarero y ríe a carcajadas, la respuesta de D. Francisco es un demoledor: "Me molesta la felicidad de los tontos", piensa que se ríen de él (dato a tener en cuenta, el egocentrismo) y obliga a su esposa a subir a la habitación y terminar de comer allí. Todavía molesto con el incidente del restaurante, comienza a oír voces tras la puerta de su habitación, piensa que el hombre los está espiando a través de la cerradura de la puerta, a lo que responde metiendo una aguja de tricotar por el ojo de la cerradura con el fin de dañar el ojo indiscreto, que obviamente, no existe.




ÍBAMOS A SER REINAS


Con el permiso de la gran Nuria Varela tomo prestado el título de su libro, y es que no se me ha ocurrido una manera mejor de describir el maltrato de la mujer en su propia casa. Ya no hablando del daño físico que puedan sufrir, si no también el desengaño emocional, personal y afectivo de quien es embaucado para que entre por su propio pie al matadero. Reina es como debió verse a sí misma Gloria la noche en la que decidió casarse con D. Francisco, y suponemos que también siguió imaginando que lo acontecido durante su luna de miel pasaría al llegar a casa. Se equivocaba. De hecho, el regreso a casa no hace sino empeorar la situación, suponemos que Gloria pensaba que iba a ser agasajada y mimada por su marido el resto de sus días. Basándonos en la seguridad del hombre a la hora de perseguir a su amada y la seguridad en sí mismo que mostraba  no es descabellado pensarlo, pero en lugar de mimos, caricias y demás arrumacos propios de una pareja recién casada, se encuentra con que su marido le impide salir de casa, impide que tenga cualquier tipo de contacto con otras personas, incluyendo la madre de ésta. Se muestra la personalidad más monstruosa de nuestro protagonista, no quiere que vea a nadie, no quiere que hable con nadie. La quiere solo para él, y comienza a desquiciarse ... Vemos una extraña mezcla de amor, odio, dependencia, locura y bipolaridad en D. Francisco, dependiendo del momento, vemos un hombre afligido, desvalido sin su esposa, incluso podríamos llegar a sentir lástima de él (grandísimo ejercicio de Arturo de Córdova) Para luego mostrarnos su cara más deleznable, se muestra agresivo, hiriente, posesivo e incluso con instintos homicidas.



Instintos que parecen no tener fin, propios de una mente enferma, tales instintos pasan por mantener en cautiverio a su esposa, y agredirla físicamente, no con el fin de hacer daño por que sí, más bien parece formar parte de una simbología, que dentro de quien estudia la mente humana debe tener un significado bien claro, no es mi caso, así que personalmente, lo asocio a algo sexual. Vemos a D. Francisco seleccionando diversos objetos, preparando un siniestro muestrario cuidadosamente, disfrutando mientras ordena tales objetos con macabros pensamientos. Una cuchilla de afeitar, algodón, hilo, tijeras ... lo vemos tensando una cuerda para comprobar su resistencia, de hecho, la cuerda llega a pasarla por la  muñeca de su esposa con el fin de atarla a la cama, pero Gloria se despierta sobresaltada y sale despavorida de la habitación. Aunque el objeto más significativo es un primer plano de una aguja de coser, que dentro de mi personal apreciación y conociendo la obra de Buñuel, estaría destinada a coser el sexo de su esposa.

















Tal actitud hace ser consciente a Gloria del peligro que realmente corre al lado de su marido, y así se demuestra también durante su conversación en el campanario, unos pocos minutos que son una maravilla, cine en estado puro, sensacional el ejercicio de Luis Buñuel, haciéndonos partícipes de la locura de Francisco y del terror de Gloria. Francisco insiste en la maravillosa vista y lo que le reconforta el lugar, mientras Gloria solo siente que tiene que salir de allí, sospecha que su marido quiere arrojarla al vacío.





TODOS ESTÁN LOCOS MENOS YO



Durante el transcurso del último tramo de la película, vemos a D. Francisco desquiciarse del todo, lo que en un principio podría haberse quedado en una personalidad posesiva y peligrosa, ahora nos lo muestra como alguien enfermo, con síntomas explícitos,  podemos ver el mundo a través de los ojos de nuestro protagonista. Con el pretexto del juicio acerca de las tierras reclamadas por D. Francisco, la pareja pasa más tiempo en soledad y ello da lugar a diversas situaciones poco deseables (sobretodo para Gloria). Buñuel nos muestra la caída del hombre educado y de comportamiento intachable, lo arroja al infierno de la locura, lo convierte en un pelele que no puede hacer otra cosa que dejarse llevar por sus arrebatos psicóticos. No queda sombra de lo que nos mostró en un principio, ni rastro de aquel hombre seguro de sí mismo, tan solo queda lugar para un marido que ha perdido la cabeza, que persigue a su mujer por la ciudad, que cree verla en cualquier esquina y en brazos de otros hombres. Tanto es así, que decide perseguir a una mujer que confunde con Gloria, va acompañada de otro hombre, y como no, se dirigen a la Iglesia. Ahí vemos un episodio de auténtica locura, D. Francisco sufre una serie de visiones, observa atónito como todo el mundo se ríe de él, se frota lo ojos conocedor (en el fondo) que no puede ser.
















En un maravilloso momento, podemos observar las dos realidades, la auténtica y la vivida por D. Francisco. Todos los presentes en la iglesia ríen, y ríen dirigiendo sus mofas hacia nuestro protagonista, cuando en realidad tan solo escuchan el sermón. El momento cumbre de la escena es cuando incluso su gran amigo, el padre Velasco, se burla de él. No puede soportarlo más, y ataca al cura, no sabemos si por sentirse traicionado al no llamar la atención del resto de fieles que se mofan o bien porque directamente lo interpreta como una falta de respeto demasiado grande. El caso es que el resto de asistente tienen que intervenir para que el altercado no pase a mayores.



















Finalizada la escena con un fundido a negro, comienza el desenlace del film, que como siempre, no comentaré por si alguien siente curiosidad por esta verdadera OBRA MAESTRA.